 Nuestras mascotas, al igual que los seres humanos tienen estados de ánimo, es decir que en algunas ocasiones pueden estar agresivos, tristes, alegres e inclusive depresivos. Éste útimo estado de ánimo, al igual que un humano es una enfermedad psíquica, por lo que debemos evitar que nuestra mascota la sufra.
De los problemas psicológicos que puede sufrir un perro, uno de los más habituales es la depresión, es decir, un estado patológico con disminución de toda la actividad psíquica que afecta, en especial, al componente afectivo. El problema de esta patología, en comparación con la humana, es que existe escasa experiencia terapéutica animal y la dificultad para tratar al perro, ya que no existe comunicación posible con él.
- Entre las causas que originan la depresión en un perro están:
- Momentos traumáticos que haya vivido el animal y que no pueda olvidar.
- Los dueños: ya sea por no prestarles la atención suficiente, excluirlos de su vida o rechazarlos directamente.
- Sensación de incomodidad en el entorno o aburrimiento.
- ¿Cómo detectar y tratar el problema?
- Prestar atención al animal, con el fin de observar su conducta y percibir si ésta es anormal.
- Si el perro presenta un carácter de apatía general, somnolencia, inapetencia o falta de interés ante estímulos gratificantes, se debe sospechar de una posible depresión.
- Esta patología puede afectar a todas las razas por igual, aunque numerosos estudios afirman que los Terrier y los mestizos, sobre todo si han habitado en perreras o guarderías, son los más proclives.
- ¿Qué hacer?
- En el caso de apreciar estas conductas, lo primero que se debe hacer es consultar a un especialista.
- Utilizar fármacos, pero siempre y cuando sea el veterinario, quien así lo indique.
- Lo más recomendable es intentar mantener la actividad del perro, así como el contacto con él; para que abandone el sentimiento de rechazo y se sienta apoyado por su dueño.
- En el caso de que no se pueda dedicar al animal el tiempo necesario, se puede suplir esta compañía por música, la radio o la televisión, durante los periodos de soledad. Aunque estos elementos nunca podrían sustituir el apoyo y el cariño humano, sirven de ayuda en los momentos del día en que el amo se encuentre ocupado.
- Cambiar de actitud, ya que si usted está depresivo, nervioso o estresado, el animal también lo estará.
- Si se deja pasar mucho tiempo, se corre el riesgo de que bajen severamente las defensas del animal y quede expuesto a numerosas enfermedades. De hecho, perros viejos deprimidos pueden enfermarse de males que no tendrían por qué sufrir (distemper o gastroenteritis hemorrágica).
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